La ilustración presentada se inspira en las Pinturas Negras de Francisco de Goya, fusionando elementos del Romanticismo con el estilo personal de la alumna. Realizada de forma digital, la obra utiliza pinceles que imitan las texturas de los pinceles tradicionales, destacando el uso de manchas y trazos expresivos para crear una atmósfera inquietante y oscura. La ilustración representa al "Flautista de Viña del Mar," un enigmático personaje del folclore local, conocido por su apariencia escalofriante y las leyendas urbanas que lo rodean. La alumna optó por un enfoque más abstracto y expresivo, priorizando el impacto visual sobre la fidelidad realista.
El Romanticismo, un movimiento artístico que surgió a finales del siglo XVIII, se caracterizó por la exploración de emociones profundas, lo sobrenatural y lo sublime. Los artistas románticos solían alejarse del racionalismo, enfocándose en lo irracional, lo oscuro y lo misterioso. Las Pinturas Negras de Goya, cargadas de temas sombríos, pesadillas y figuras distorsionadas, son un claro ejemplo de esta estética, reflejando las preocupaciones más oscuras de la mente humana.
La ilustración logra capturar esa atmósfera de inquietud y misterio que caracteriza el estilo de Goya. A través de un uso magistral de manchas y colores, la alumna transforma al "Flautista de Viña del Mar" en una figura casi onírica, dando vida a un personaje que, aunque pertenece al folclore, adquiere un matiz aterrador y poético.